Con
la ilusión de transformar mi vida y la de mis alumnos inicie mis estudios en el CESCET “Centro de Estudios
Superiores en Comunicación Educativa de Tlaxcala”, donde confirme mi
pasión por la enseñanza, desde el inicio
de mis observaciones tuve la dicha y fortuna de
que los docentes confiaran en
mí y me
dejaban practicar bajo su tutela.
Así que cuando llego el momento de mis prácticas llevaba la ventaja de haberlo
hecho durante tres años consecutivos.
Mi necesidad e inquietud por el bien estar de la sociedad, en particular de los menos favorecidos me llevo a estudiar a la par la licenciatura en derecho, esto en lugar de ser una desventaja me llevo de regreso a mi origen a confirmar más que la docencia era lo que me provocaba ese placer y satisfacción profesional y humano. Al concluir ambas licenciaturas pasaron 2 años para que me fuera posible entrar al sistema en
educación primaria, y seré honesta me aterraba dar clases, pues no es lo
mismo enfocarse a adolescentes que a niños, aunque están dentro de la educación
básica son dos mundos distintos, la
concepción que tienen del orbe que los rodea, la forma de cómo hablarles y sus
intereses. Todo esto me imponía, anexando la metodología de primaria, su forma de planeación, los llenados
administrativos, que en secundaria no se realiza con tutela de responsabilidad
con los documentos oficiales. Creando en
mi mente un sin número de miedos, sin embargo mi sed de enseñar, de aplicar lo aprendido, mis ganas de superar
lo desconocido, mi compromiso moral, social y profesional, me dieron el
valor para aceptar este nuevo desafío.
Después de dos meses de trámites burocráticos y con
la zozobra del destino de la ubicación de mi plaza, me dan mis órdenes para
ubicarme en el pueblo de Lagunilla Tlaxco, a los límites con el
estado de Hidalgo, en la escuela “Justo Sierra”. Mientras recorría el paisaje
de la laguna de Atlangatepec, rezaba a mi todo poderosos para que no me
asignaran a primer año, afortunadamente al presentarme ante mi director me dio el placer de conocer a los alumnos del 5to. Grado, aunque al
principio fue complicado porque habían dejado a ese grupo sin docente tres
meses, pero en el año y medio en el que estuve en esa zona, pude tener grandes
logros que me hicieron comprometerme más
con el alumnado, la comunidad y con mis compañeros de trabajo. Sin duda alguna
es una de mis mejores experiencias laborales, pero la distancia era mucha y los
costos del traslado hacían una buena
suma, así que solicite mi cambio.
Para ese entonces había iniciado mis estudios en la Universidad Pedagógica Nacional, en
buen momento llego esta universidad a
mi vida, aunque había tenido grandes éxitos profesionales, cada zona,
región y sociedad, tienen sus propias
costumbres, cosa que por el momento no había analizado.
Cuando mi petición
de reubicación de centro laboral dio fruto, con grata sorpresa note que
fui beneficiada, pues en mis órdenes
indicaba la ciudad de Huamantla Tlaxcala, en el barrio de San Francisco
Yancuitlalpan en la escuela primaria
“Miguel Hidalgo y Costilla”. Seré honesta
aun viviendo en el pueblo Mágico
de Huamantla durante 25 años ignoraba
que existiera un barrio con ese nombre,
así que me di a la búsqueda de lo que
según yo era una población. Me
sorprendió que a unos cuantos metros de la unidad deportiva de la
ciudad, se encontrara este barrio
escondido entre milpas, flores de campo
y unas cuantas casas.
Hoy en
día por las reformas que
vivimos realice un cambio voluntariamente a fuerza como se dice
coloquialmente, por tener dos claves dentro del sistema de educación básica ( una en primaria
y una en secundarias Técnicas) eh tenido que cambiar
de centro laboral.
Dando paso a un cambio
grande en todos los sentidos, la escuela en la que
hoy me encuentro es de las
más grandes de la ciudad de
árboles alineados, la Escuela Josefa Castelar. Marca en
mi vida mi sentido y enfoque de la reforma, esta calidad educativa que marca
nuestro ejecutivo no menciona
que los docentes en la actualidad
debemos de trabajar con 45 niños, lo que es peor tampoco
comenta de los espacios
reducidos proporcionados, mucho
menos que se reciben alumnos a pesar de que no se cuenta con el mobiliario necesario para
estos numerosos grupos. Ni hablar eso
es otra historia, lo grato de esto es saber que ha iniciado a florecer
la gestión material dentro de mi
profesión, apelando a nobles docentes que
se preocupan por la educación,
consiguiendo mobiliario nuevo para mis
nuevos alumnos.
Por otro
lado seré honesta, trabajar con 45 niños
me tiene trabajando al doble, buscando
estrategias para poder compartir mi
práctica docente, eh dado mil giros de
un día a otro con las estrategias de trabajo, sin lograr grandes resultados, sé que hay mucho por
aprender, me eh comprometido a mejorar y tengo sed de lograr un aprendizaje para la vida en mis alumnos,
para eso estoy en UPN, para crecer, mutar y adaptarme a las nuevas exigencias,
no del sistema de la política gubernamental, sino para ir a la par de las necesidades de la sociedad. Hoy
estudio para tener el poder de compartir mis experiencias de triunfo en el
mañana.
Lupita:
ResponderEliminarBien por elegir desempeñarte como docente; tus experiencias iniciales dan muestra de lo importante y significativo que es para ti el trabajar con otros seres humanos; sin duda, dejarás huellas en todos y cada uno de ellos; así que continúa con ese optimismo en esta gran tarea.
Tomy